Los TCA en el nuevo DSM-V (Vol. II): Bulimia Nerviosa

En uno de nuestros recientes artículos (puede consultarlo en este enlace) hablábamos de las diferencias existentes en cuanto a los criterios diagnósticos de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en las dos últimas ediciones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, la cuarta y la quinta. Tras haber repasado los criterios de la Anorexia Nerviosa y continuando con esta serie de artículos hoy repasaremos los criterios para el diagnóstico de la Bulimia Nerviosa.

En ambos manuales, y como no podía ser de otra forma, la esencia del trastorno sigue siendo la misma: la presencia de episodios de sobreingesta y de medidas compensatorias orientadas a evitar la ganancia de peso secundaria de ello.

La definición de esos atracones en el DSM-V es en esencia la misma que en la edición anterior. De esta forma, el Criterio A de dicho manual reza que los hechos característicos de los atracones son, por un lado “Ingestión, en un periodo determinado (p. ej., dentro de un período cualquiera de dos horas), de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas”, y por otro la “Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (p. ej., sensación de que no se puede dejar de comer o controlar lo que se ingiere o la cantidad de lo que se ingiere)”. Además se indica que la presencia de los atracones debe ser recurrente.

Por otro lado, en cuanto al Criterio B, las especificaciones del DSM-V sobre las medidas compensatorias son también en esencia las mismas que en la versión anterior, salvo que en la quinta edición se deja de nombrar los enemas como recurso de compensación. Por tanto, esas conductas vendrían definidas como “Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo”.

Sí se percibe un cambio entre ambas ediciones en cuanto al criterio de frecuencia necesaria de los síntomas para poder establecer el diagnóstico (Criterio C). Mientras que en el DSM-IV la frecuencia mínima de atracones-compensaciones necesaria era de 2 veces por semana durante 3 meses, en el DSM-V la frecuencia mínima pasa a ser de 1 vez por semana, manteniendo el período de 3 meses.

El Criterio D, referente a la importancia de la imagen corporal en la autoevaluación de la persona, cambia ligeramente, utilizando una terminología diferente que no altera el significado, de forma que en los casos de Bulimia Nerviosa la “la autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal”. 

En cuanto al Criterio E, de exclusión, no hay cambios de un manual a otro: “la alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa”

En general, se observa que en el caso de la Bulimia Nerviosa, el nuevo manual aporta pocas novedades. Sí se incluyen, como en el resto de TCA, la necesidad de especificar los criterios de remisión y gravedad.

De esta forma, un caso de Bulimia Nerviosa en remisión parcial sería aquel en el que “después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, algunos pero no todos los criterios no se han cumplido durante un período continuado”. De la misma forma, para considerar que una persona se encuentra en remisión total, se necesitaría que “después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, no se ha cumplido ninguno de los criterios durante un período continuado”.

En cuanto a la gravedad, ésta está basada en la frecuencia de las compensaciones, y al igual que en la Anorexia Nerviosa u otros TCA, la presencia de síntomas concomitantes o el grado de discapacidad funcional de la patología puede aumentar la gravedad del cuadro. En esta línea, una Bulimia leve sería aquella en la que el promedio semanal de conductas compensatorias es de 1 a 3, mientras que un cuadro extremo sería aquel en el que las compensaciones superan las 14 a la semana.

Después de hacer todo este repaso, los subtipos purgativo y no purgativos presentes hasta la cuarta edición del DSM brillan por su ausencia en la quinta versión del Manual. Se entiende por tanto, que diferenciar entre tipos diferentes de compensar no aporta un dato significativo a la hora del diagnóstico, ya que el núcleo del problema es la presencia de esas conductas compensatorias, sean del tipo que sean.

Robin Rica
Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria