Dietas milagro: todo lo que debes saber antes de lanzarte a sus brazos.

Dietas milagro

El 24 de abril de 2013 Europa Press publicaba una noticia con este titular: “ Las mujeres españolas pasan una media de 8 años a dieta”.

La estadística nos aporta otro dato relevante. Esta es una captura de los datos de la Encuesta Nacional de Salud referentes al año 2012 en mujeres. Llama la atención que el 36,99% de las mujeres de entre 55 y 64 años tenga sobrepeso y el 21,84, padezca obesidad. O sea que más del 58% de la población femenina comprendida entre los 55 y 64 años esté afectada por un exceso de peso. Por edades podemos apuntar que el 27,86% de las mujeres de entre 25 y 34 años padecen también un exceso de peso, el 36,29% de las mujeres comprendidas entre 35 y 44 años, y el 46,96% de las mujeres que se encuentran entre los 45 y los 54 años. 

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En la población masculina se dispara la estadística, siendo un 50,75% la población masculina entre los 25 y 34 años los afectados por un exceso de peso. Entre los 35 y 44 años el porcentaje sube al 65.07%. Entre los 45 y 54 años son el 70% de la población los que padecen un exceso de peso. Y entre la franja de los 55 a los 64 años, a cifra se dispara al 76,46% de la población.  

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Analizando los datos de forma conjunta podemos observar como en esta ocasión los datos siguen siendo muy alarmantes.

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En la franja de edad comprendida entre los 25 y 34 años, el 39,53% de la población (tanto masculina como femenina) padece algún tipo de exceso de peso. Entre los 35 y los 44 años, el porcentaje se sitúa en el 51,23%. Entre los 45 y 54 años, la cifra sube al 58,60%. Y finalmente entre los 55 y los 64 años, la cifra se sitúa en el 67,67% de la población en ese rango de edad afectada por un problema de sobrepeso.

Con todos estos datos solo quería apuntar una triste realidad, y es que la población diana a la que se pueden dirigir los métodos, instrumentos, programas o dietas para perder peso es enorme.

De hecho, en la misma encuesta de salud, se aprecia que el 54,19% de las personas (ambos sexos) de entre los 15 y 24 años está siguiendo alguna dieta o régimen especial para perder peso. Si nos situamos entre los 25 y los 34 años, la cifra alcanza nada más y nada menos que el 66,26%. Creo que las cifras hablan por si solas y todos nos podemos hacer una idea de la desesperación de las personas por encontrar algún medio para desprenderse del exceso de peso.

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Si comparamos estos últimos datos con las cifras del sedentarismo, no nos puede sorprender que el 41,33% de la población de ambos sexos se declare sedentaria, tema diferente sobre el que quiero reflexionar hoy aquí, pero del cual se extrae una hipótesis interesante: nos centramos en los resultados rápidos, sin esfuerzo e inmediatos.

Pero como este artículo va de dietas milagros, vamos a hablar de ellas y quiero traer a la palestra lo que dicen los profesionales de la nutrición al respecto.

Antes de nada quiero exponer mi público rechazo a la palabra “dieta”, la cual está siempre cargada de una connotación despectiva, impregnada de un concepto de restricción, de hambre, de temporalidad.

Así pues Aitor Sánchez (@Midietacojea), autor del blog Mi dieta Cojea, nos aporta en este fantástico vídeo, con una nota de humor,  lo que para él es una dieta equilibrada. El matiz que se le da a la palabra “dieta” aquí es puramente descriptivo, alejado de lo que comúnmente se entiende por dieta de adelgazamiento.

Y siguiendo con Aitor, os aporto un post donde nos habla de la visión que él tiene con respecto a las presiones estéticas impuestas desde la sociedad de consumo sobre la mujer, y que está relacionado con el altísimo porcentaje de la población adulta con problemas de sobrepeso, que se ha convertido en un publico diana para la industria de productos adelgazantes y dietas milagro.

«No hay que alimentar ningún modelo de mujer. La presión de la estética en nutrición.«

Con todo esto no debemos creernos todo lo que nos prometen los publicistas, que no se encargan de otra cosa que de vendernos los que los fabricantes y creadores de métodos les piden.

La psicóloga Ana Isabel Gutierrez ( @Fasmida) en su último libro, “Consume y calla” nos aporta una cita de R.A. Menéndez Gracía y F.J. Franco Díez en “Publicidad y alimentación: influencia de los anuncios gráficos en las pautas alimentarias de infancia y adolescencia”:

La publicidad intenta crear y consolidar en el menor nuevos hábitos de consumo, puesto que son la mejor garantía de tener consumidores en el futuro; explotando las formas de comportamiento social de los niños y la tendencia infantil a imitar los modelos de conducta.”

Dietas milagroEn relación a esto último Pablo Zumaquero aportó para www.midietacojea.com una interesante comparativa donde se puede comprobar como el efecto de la publicidad encubre toda una serie de realidades que resaltan unas propiedades aparentemente “beneficiosas” de algún producto en concreto con el fin de hacerlo más atractivo y condicionar su venta. En la comparativa aporta datos reales de dos alternativas bastante más económicas y de mucho más valor nutricional. La publicidad o el marketing de estos productos “milagro” obvia esta realidad y nos lo presenta como un elemento indispensable para lograr los objetivos que nos hemos marcado, que como he mencionado anteriormente, tienen que ser inmediatos y sin esfuerzo.

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Por otro lado y centrándonos en otras promesas que nos llegan de todos estos productos, la nutricionista Lidia Folgar (@Lidia_Folgar) nos resume en un listado las características (publicitarias) de las dietas milagro para que podamos identificarlas rápidamente:

  1. Prometen resultados rápidos (“Con nuestro método, usted logrará adelgazar de forma inmediata“, “Pierde 5 kilos en dos semanas“…)
  2. Profetizan resultados asombrosos, mágicos (“elimina sólo la grasa localizada“, “depura tu organismo“…)
  3. Prohíben el consumo de un alimento o de un grupo de alimentos, temporalmente o durante toda la dieta (frutas, verduras, cereales y derivados, lácteos…)
  4. Contienen listados de alimentos buenos y malos o permitidos y prohibidos.
  5. Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente (las bondades de las proteínas, de los Omega 3…).
  6. Incluyen o se basan en el consumo de preparados que, casualmente, vende quien promueve el tratamiento dietético (como sobres, cápsulas, viales, infusiones, galletas, tostadas…)
  7. Los preparados que se venden para hacer la dieta son carísimos comparados con el coste de los alimentos comunes del supermercado (a pesar de que darán el mismo resultado a la dieta).
  8. Incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad (“Más de un millón de lectores ya han adelgazado siguiendo esta dieta”)
  9. Contienen afirmaciones que contradicen a la comunidad científica (“Con nuestro método podrá mantener su peso estable durante el resto de su vida”)

No es de extrañar entonces como nos abordan constantemente con mensajes de eficacia probada y resultados milagrosos. Su post completo lo podéis leer aquí.

Juan Revenga (@juan_revenga) nos recuerda en este post lo que nuestra legislación prohíbe con respecto a las dietas y productos milagro para adelgazar:

  1. Sugerir propiedades específicas adelgazantes o contra la obesidad,
  2. Proporcionar seguridades de alivio o curación cierta,
  3. Hacer referencia a su uso en centros sanitarios o a su distribución a través de oficinas de farmacia,
  4. Aportar testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo,
  5. Pretender sustituir el régimen de alimentación o nutrición comunes,
  6. Atribuir a los productos alimenticios, destinados a regímenes dietéticos o especiales, propiedades preventivas, curativas u otras distintas de las reconocidas a tales productos conforme a su normativa especial,
  7. Sugerir o indicar que su uso o consumo potencian el rendimiento físico, psíquico, deportivo o sexual
  8. Utilizar el término «natural» como característica vinculada a pretendidos efectos preventivos o terapéuticos.

Como dice el propio Revenga,

Pongan en tela de juicio cualquier cosa que suene “demasiado bien” como para ser cierta. Tengan en cuenta que si así fuera, el ser cierta, todo el mundo lo sabría, todo el mundo lo compraría (a fin de cuentas algunos no son tan caros, otros sí) y nadie padecería obesidad salvo por voluntad propia. Que no les engañen, adelgazar con salud no es inicialmente fácil ni rápido.

Revenga además, en su último libro de divulgación sobre las dietas milagro (es autor de algún otro que desde aquí, recomiendo encarecidamente su lectura), nos muestra en un mensaje demoledor, toda una declaración de intenciones: “Adelgázame, miénteme” es el título de su última obra.

Luis Jiménez (@centinel5051) en una reseña al libro indicado anteriormente nos describe un pensamiento que nos hacemos muchos: “Las dietas y los tratamientos milagro son un timo porque no han probado su eficacia”.

El sustrato explicativo de todas estas nomenclaturas pseudoceintificas se basa en “distraer” calorías de nuestra ingesta para que nuestro balance energético sea negativo, a base de combinaciones ridículas o productos supuestamente saludables.

Rubén Murcia (@RubenMurcia) en un post para Dietética Sin Patrocinadores (@DieteticaSin), hace una reflexión interesante sobre un reduccionismo alarmante de las causas de la obesidad. Esa simpleza a la hora de explicar los motivos del exceso de peso es utilizada por los creadores de productos y dietas milagro para hacerlas populares. Su reflexión es la siguiente:

Si preguntamos en el ámbito universitario y en el ámbito médico sobre las razones del aumento de peso de la sociedad en general, la inmensa mayoría nos hablará del balance energético, y nos dirá que la causa de que la gente engorde es que consume más calorías de las que gasta. Es la respuesta fácil, y la respuesta que quiere escuchar la industria alimentaria que, de esta manera, descarga toda su responsabilidad hacia el individuo que escoge sobrealimentarse. Ella solo utiliza el mercado para poner sus productos a la venta, y es el individuo el que abusa irresponsablemente de estos alimentos. Así, tanto desde la industria como desde el sector sanitario y universitario el eslogan o lema que se ha dado a la población es el de “menos plato y más zapato”, comer en plato pequeño, y el que los alimentos no son ni malos ni buenos, sino que son la calorías totales de la dieta lo que realmente importa si quieres mantenerte sano y en forma.

Carlos Ríos (@nutri_rivers) en un post para la misma web de Dietética Sin Patrocinadores nos comenta lo siguiente sobre los factores que intervienen en la regulación del peso corporal: 

Por tanto, lo primero que tenemos que saber es que la cantidad de grasa corporal está sujeta a un sistema homeostático, es decir, nuestro cuerpo tiene la capacidad de mantener una condición interna estable (cantidad de grasa) compensando los cambios del entorno exterior. Esto es importante de comprender, porque al igual que cualquier otra constante corporal, sea temperatura interna, azúcar en sangre, ph, etc, nuestro peso tiene un sistema regulador más complejo del que creemos. Este sistema regulador procurará que cuando comamos más, no subamos de peso y cuando comamos menos no bajemos de peso, a largo plazo claro (que es lo que importa para sobrevivir).

Podéis leer el post completo aquí.

Adelgazar no es fácil, o más bien adelgazar saludablemente no es fácil. Someterse a un programa de bajada de peso que nos ofrezca resultados rápidos y fáciles no es la mejor opción si queremos cuidar nuestra salud, nuestro peso, nuestra economía y nuestra propia autoestima.

Estas son algunas de las posibles consecuencias para nuestra salud que podemos sufrir en el caso de seguir una dieta milagro:

Alteraciones metabólicosDietas milagrosas

Cetosis
Crisis de gota
Acidosis láctica

Trastornos gastrointestinales

Náuseas
Vómitos
Diarreas

Problemas cardiocirculatorios

Arritmias
Hipotensión ortostática

Alteraciones dermatológicas

Sequedad del pelo
Fragilidad de uñas
Pérdida de cabello

Trastornos neuropsicológicos

Intolerancia al frío
Insomnio
Ansiedad
Irritabilidad
Depresión
Distorsión de la imagen corporal
Baja autoestima

Julio Basulto (@Julio_BasultoDN) ya nos indica que una consecuencia del efecto rebote o efecto yo-yo de las dietas milagros es una ganancia de peso a largo plazo. En este post para la revista e-consumer podéis leerlo.

Un pensamiento que saco mucho a relucir es que nuestra sociedad nos educa para la meta, para los resultados y no para el proceso o para el camino. ¡Lo queremos todo y ya! De inmediato, sin esfuerzo y eso no siempre es posible. En esto se basan todos estos métodos prometedores para hacernos caer incautos en sus contagiosas alabanzas. Nada funciona como el cambiar de hábitos de forma saludable. Eso sí, esto no es rápido, pero para desquicie de los que venden humo, es fiable, eficaz y saludable. 

Contad con los dedos de una mano las personas a quienes le haya ido bien con alguna dieta milagro o producto adelgazante y haya mantenido los resultados al menos, durante un solo año.

Nadie ¿verdad?. Y es que si algo de esto funcionara, no necesitaría publicitarse. La lejía funciona como producto blanqueante y desinfectante, y ¿cuántos anuncios de lejía vemos al cabo del día?

Otra reflexión que quiero traer a este post, y si ya has llegado hasta aquí, seguro que no te importará seguir un poco más. Si hay tantos productos de adelgazamiento, si son tan efectivas las dietas milagro, ¿por qué cada día van en aumento los índices de personas afectadas por un exceso de peso? Y ¿por qué cada día salen al mercado nuevos productos adelgazantes que prometen lo que sus antecesores no cumplieron? Y ¿por qué cada temporada aparece una nueva y novedosa dieta que promete ser la definitiva?

Si llegados hasta aquí aún discrepas de lo que he comentado anteriormente, te dejo una infografía para que te ayude a identificar la dieta milagro que más te conviene (click para ver imagen en grande).

infografc3ada-dietas-milagro

Alfonso Méndez
Unidad de Obesidad y Sobrepeso